Hasta un viaje de mil millas comienza con el primer paso

por | junio 17, 2015
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Antes de describir las experiencias que tuve en Centroamérica, utilizaré este post para explicar cómo comenzó todo, ya que por lo regular son las primeras dudas que la gente me plantea.

No puedo decir con exactitud en que momento nació en mí el deseo por viajar a países de Latinoamérica, pero considero que son varios factores los que de alguna forma colaboraron para que esto fuera así, de forma innata me gusta mucho la aventura, desde chico siempre me llamó la atención programas de sobrevivencia y cosas por el estilo, por lo regular cada que me paro frente al mar no dejo de sorprenderme con su inmensidad y casi de forma automática salta a mi mente la pregunta ¿Qué hay al otro lado de este gigantesco mar?. Desde que era adolescente siempre quise ir a Estados Unidos y terminé haciéndolo a pesar que no tenía ninguna razón de peso para ir, simplemente fui a curar mi curiosidad de conocer un poco….

Me gusta mucho leer, he leído acerca del Che Guevara y sus viajes por América, su filosofía su forma de entender la política y del amor por nuestra cultura, creo que todo esto también fue razón de peso para empezar a desear ir a conocer cómo viven las demás personas, como piensan que hacen etc, en nuestra tan rica cultura latinoamericana.

Creo que con lo explicado anteriormente es suficiente para entender cómo surgió ese deseo, y creo que no es un deseo muy particular, a la mayoría de la gente le gustaría hacer algo parecido, sin embargo por cuestiones de tiempo, dinero, temores a los peligros del camino, desconocimiento para moverse, etc, es una idea que terminan descartando, pero en mi ese deseo se aferró tan fuerte que terminé planteándome la posibilidad de ir como algo muy real, generalmente siempre tomo acción con respecto a lo que quiero, salga bien o salga mal pero siempre hago algo al respecto. Así que me puse a investigar y como obviamente no soy magnate para andar viajando y pagando aviones de país a país, la opción que me quedaba era viajar como mochilero, (en camión, caminando, pidiendo aventones, durmiendo en habitaciones compartidas etc). No tenía experiencia en ello, consideraba que era algo peligroso y mi mayor temor respecto a mi vida más que por mí era por mi familia.

Mis posibilidades eran viajar solo o acompañado, obviamente me parecía más seguro viajar con alguien más (¿Pero de dónde demonios agarraba a alguien que estuviera igual de loco que yo?), descubrí que hay foros de mochileros donde puedes describir el tipo de viaje que quieres hacer y de esta forma encontrar a alguien con el mismo interés y de esa forma viajar juntos. Debo decir que en varias ocasiones me anoté en grupos donde finalmente no se realizó nada.

A principios de 2014 vi que un chico de Zacatecas (Eddie) publicó que quería viajar en Julio desde México hasta Argentina, creo que se anotaron como 30 chavos más, incluso el grupo era tan grande que unos chicos de Guadalajara plantearon la idea de comprar una combi y viajar en ella (a mí me pareció excelente la idea), así que el grupo se dividió en dos, los que viajarían en combi y los que lo harían propiamente como mochileros (yo me quedé en el de la combi, pensé que al menos nunca nos haría falta donde dormir), en ese momento sentí que todo se estaba dando, como imaginarás y a pesar de que hace muchísimo soy independiente, en cuanto toqué el tema con mi familia, mi mamá puso el grito en el cielo, todos pensaban que era una mala idea y que definitivamente había empezado a enloquecer jajajaja, pero bueno, después de tantos malos ratos lo aceptaron y me apoyaron, la cosa es que empecé a prepararme y a decir verdad no se lo comenté a casi nadie porque aún pensaba que me podía arrepentir y no quería quedar como tonto.

Hasta aquí todos los planes marchaban de lujo, incluso Lizzie y Noé (los chicos de Guadalajara que de alguna forma lideraban el grupo) compraron la combi y nos mandaron fotos (nosotros cooperaríamos más tarde), en fin todo marchaba superbién, pero bueno estaba ya muy cerca la fecha de salida y estos chico decidieron por motivos personales no hacer el viaje, decidieron que lo harían en el futuro. La verdad es que fue un golpe anímico importante para mí, porque me quedé sólo. En forma personal sentía que para mí era el momento indicado para hacerlo, sentía que no podía posponer más este plan, la situación fue algo difícil porque obviamente yo no había estado al pendiente de todos los acuerdos que tomaban los mochileros en el otro grupo, no tenía contacto con ellos, estaba fuera de ritmo y con el tiempo encima, pero me comuniqué con mi compa Eddie, me puso al corriente y decidí darle para adelante con ellos.

Acordamos que nos veríamos en San Cristobal de las Casas, estaríamos unos días allí y comenzaríamos a viajar hacia el Sur, se supone que el grupo era como de 10 o 15 mochileros y un par de días antes de partir solo habíamos 6 confirmados, Edwin y Chuy de Chihuahua,  Luis de Monterrey, Eddie de Zacatecas, Mónica de Guadalajara y obviamente yo. Edwin y Chuy pasaron a Monterrey, se encontraron con Luis y viajaron juntos hacia Chiapas, Eddie pasó a Guadalajara y se supone viajarían también a Chiapas mientras que yo lo haría solo.

Reitero que yo solo tenía contacto con Eddie, quien al pasar a Guadalajara platicó con Mónica y cambiaron de idea, me plantearon viajar en avión hasta Colombia, esperar allá a los otros 3 y de allí seguir bajando con ellos, realmente en ese punto había indecisión de mi parte, primero acepté pero por equis motivo no pudimos comprar los boletos de avión en línea y tuve una noche más para pensar que hacer, estuve en un dilema sin dormir casi nada, con Luis, Edwin y Chuy ni siquiera contacto por chat habíamos tenido, pero al otro día decidí que yo quería pasar Centroamérica por tierra total todo era una aventura, Eddie me mando los datos de contacto de estos chavos, les pedí que me esperaran en Chiapas (puesto que ya habían llegado) y me fui en el primer autobús que encontré.

Al otro día muy temprano llegué a San Cristóbal casi sin dormir nuevamente, ya que al no encontrar corrida directa tuve que ir transbordando en varias ocasiones por la noche, me indicaron la dirección donde estaban y pues miré las fotos de ellos muy bien en sus perfiles de Facebook para tratar de reconocerlos, en cuanto llegué al Hostal reconocí al Chuy, que en ese momento ni sabía cómo se llamaba pero como en su Facebook estaba como Poderoso, pues así lo llamé, ya me llevó con el resto del grupo, nos saludamos y pues a partir de aquí comenzaría la aventura……

En Guatemala, de izquierda a derecha: Luis, Chuy, un policía :p, yo y Edwin

 

 

 

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