Cruzando de México a Guatemala a Media noche

por | septiembre 24, 2015
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Como mencione en el post anterior (lo sé hace ya un buen de tiempo), junto con el equipo llegamos a Tapachula por la noche y decidimos dormir en la central para cruzar hacia Guatemala por la mañana en una línea de buses llamada TICABUS, (teniendo ésta la fama de ser la más segura en esa ruta). Sin embargo ya con los sacos de dormir tendidos y acostados, Luis andaba algo inquieto preguntando en las diferentes líneas sobre otras posibilidades, lo vimos venir hacia nosotros a paso veloz y nos indicó que había un bus afuera que iba hacia Guatemala, nos preguntó que como veíamos si nos íbamos de una vez, que ya había pedido que nos esperaran, pero que teníamos que decidir en ese momento porque estaba a punto de irse, no hubo tiempo de pensarlo tanto, dimos los 4 un Sí, un sí que más que razonado fue jugarle al valiente porque no teníamos ninguna referencia de esa línea guatemalteca.

Recogimos tan pronto como pudimos nuestras pertenencias y salimos corriendo a donde nos señalaron estaba el autobús (mal estacionado y ya sólo esperándonos a nosotros), yo era el último en esa pequeña carrera y alcancé a escuchar como un taxista que veía todo ese show,  le comentó a otra persona “Mira este hijo de la chingada, se los está llevando sin ningún tipo de seguro ni nada, que poca madre!” , este comentario fue lo primero que me hizo dudar si habíamos decidido bien, lo segundo es que al llegar a bus, al chofer y a una asistente les preguntamos cuanto valía el pasaje para pagar y nos dijeron: súbanse! Súbanse! más adelante nos pagan!, tan pronto nos subimos se arrancó… la verdad el ambiente dentro de la unidad estaba muy sospechoso al igual que los pasajeros (quizás ya estaba pensando de más), una persona se le acercó a Luis y le comentó en secreto que nos pedirían dinero para cruzarnos a Guatemala y no le dio más detalles, allí nuestras alarmas se encendieron, y empezaron las especulaciones, sin decirnos nada, era claro que todos estábamos completamente arrepentidos de habernos subido a ese camión, bastaba mirar nuestros rostros desencajados para comprender la preocupación de todos en esos momentos.

Quizás estábamos pensando de más, pero de todos es sabido que muchas fronteras en América suelen ser lugares peligrosos (secuestros, tráfico de todo tipo, robos, etc.), la información no fluía y claramente estábamos especulando muchísimas cosas, incluso Luis recordó que al parecer la frontera estaba cerrada a altas horas de la noche (nosotros teóricamente cruzaríamos como a media noche, entonces era algo más que no cuadraba), en fin traté de tranquilizarme tanto como pude y traté de concentrarme en ir viendo lo que podía en medio de la obscuridad.

Finalmente llegamos a la frontera, nos bajamos para hacer los trámites y cruzamos el puente del rio Suchiate a pie, mientras cruzábamos se nos acercó una persona ofreciéndonos Quetzales (moneda de Guate) a cambio de pesos mexicanos, era ya de madrugada y ver a una persona con grandes pacas de billetes en la mano lo único que me provocó fue desconfianza, rechazamos la oferta y seguimos adelante, a ese punto ya estábamos todos más tranquilos, nos subimos nuevamente al autobús y seguimos la marcha (la persona que nos comentó sobre tener que dar dinero, era Nicaragüense y venia sin papeles, después también nos enteramos que hay billetes de 1 quetzal que valen un poquito más de 2 pesos mexicanos y ello explica las grandes pacas).

Una vez cruzada la frontera hay que viajar algunas horas más hacia la ciudad de Guatemala, yo casi no dormí nada, viendo todo lo que podía, aunque yo al primer país que visité fuera de México fue USA, me daba mucha curiosidad de pensar cómo eran los países de Centroamérica, creí que eran muy diferentes de México, lo cual al menos a simple vista no fue cierto, los talleres mecánicos, tienditas y otros negocios a orilla de carretera me hicieron sentir algo familiar, sin embargo las gasolineras ya no decían PEMEX, los letreros de TEXACO en ellas me hacían recordar que esa tierra ya no era la mía, que ya no estaba dentro de México y que con más razón debía mantenerme alerta.

Por fortuna nuestros temores no se hicieron realidad y muy temprano llegamos a una terminal pequeña, ya estábamos en la ciudad de Guatemala, sin tener lugar donde quedarnos ni plan en concreto esperamos a que amaneciera y empezamos a pensar que es lo que podríamos hacer, nuestra única esperanza era un amigo de Luis que radicaba en Guate, lo había conocido en internet en un foro de mochileros o algo así, tenía su WhatsApp, ninguno de los 4 teníamos internet, así que le hablamos de una caseta solicitando su ayuda…Así es, muy raro para mí porque nunca lo había hecho, pero el plan que surgió fue precisamente ese, pedir ayuda a una persona que ninguno de los 4 habíamos visto antes….

Le sigo pronto 🙂

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