Compañías incómodas en el viaje

por | diciembre 5, 2017
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Después de la aparición del extraño la noche transcurre normal, realmente no recuerdo si fue al otro día o a los dos días por la tarde, yo estaba durmiendo y me despiertan para ir a Herevia (una ciudad muy cercana a San José), realmente ni sé a que vamos, pero así han sido varias de las salidas, como vi apurados a los otros chicos no pregunté mucho, sólo me dijeron que era un tema de hospedaje.

Salimos del hostal y Alexis (el chileno) va con nosotros, nos dice que lo esperemos un poco que va a invitar a un amigo que acaba de conocer, se mete al hostal y sale nuevamente pero ahora con el extraño, nos lo presenta  (cualquier nombre, no recuerdo, llamémosle extraño) y Alexis nos indica que es de Guatemala, salimos todos juntos y al caminar unos 20 metros Alexis se acuerda de algún pendiente y nos indica que no podrá ir, pero el extraño de aproximadamente unos 38 años decide ir con notros de todas formas.

Comenzamos una conversación básica con él, nosotros le hemos comentado ya que somos mexicanos y el propósito de nuestro viaje, sin embargo; no me parece que él sea Guatemalteco, habla más bien como Colombiano y algunas de las palabras que usa son muy mexicanas, finalmente consiente que no podrá mantener su mentira por mucho tiempo ante sus compatriotas, nos confiesa que el también es mexicano, originario de Culiacán Sinaloa pero que ha vivido varios años en Panamá y en Colombia y que se identificó con datos falsos por problemas que trae.

No nos da más detalles ni nosotros preguntamos tanto, empezamos a hablar de cosas equis para destensar la situación, tomamos un bus y finalmente llegamos a Herevia, en resúmen tanto Jesús como yo y obviamente el extraño no teníamos ni idea de lo que andamos haciendo, habiamos asumido que era un paseo solamente, Luis y Edwin son los que van al frente y nosotros sólo los seguimos, ya le hemos dado como 2 vueltas a un parque, así que decido indagar un poco más con ellos y me comentan que acordaron una cita con una mujer al parecer Europea, quien dirige unos hostales y quizás nos pueda dar hospedaje a cambio de trabajo, no tienen muchas referencias, sólo que es rubia y que trae un vestido de x color, que ese contacto se los había dado “el chapulín” (el chapulin es el apodo de otro mochilero, pero son palabras que también usan en el mundo del narco, el extraño escuchó eso y seguro lo alarmó).

Luis y Edwin son los que están más activos en esa búsqueda, Jesús, el extraño y yo estamos semiseparados de ellos, me doy cuenta que el extraño comienza a inquietarse con la situación, comienza a hacer preguntas de forma nerviosa, una de ellas cuya respuesta no le gustó en absoluto es que yo soy de Veracruz, me dice colinda con Tamaulipas? Y al afirmárselo parece que le cae un balde de agua helada, empieza a ponerse realmente nervioso y a caer en paranoia, nos dice frases como:

“Yo ya he estado aquí antes, este es uno de los puntos más calientes de Costa Rica”

“Aquellos que vienen en la moto son chapulines”

“Aquí hay mucha gente que está alconeando”

“La DEA tiene muchos vigilantes aquí”

“Yo no sé qué andan haciendo aquí ni quiero saber, pero Si vienen y nos preguntan ¿qué estamos haciendo aquí? ¿Qué vamos a responder?”

Finalmente alcanzamos a ver que la rubia aparece y el extraño nos dice a mí y a Jesús, vamos a la tienda de enfrente, les invitaré una nieve y hay que tratar de actuar normal mientras estos batos arreglan lo que tienen que arreglar, el tipo a este punto aunque se intenta mantener firme me doy cuenta que está cagado de miedo, cuando saca dinero y paga las nieves tienen una temblorina demasiado fuerte en la mano que no puede ocultar.

Hasta allí yo tengo perfectamente deducida la situación:

El tipo es narcotraficante, por años ha trabajado para cierto cartel, se hace realidad el viejo dicho “el león piensa que todos son de su condición”, la cita se le hace sospechosa y refuerza sus deducciones (equivocadas obviamente), cree que nosotros estamos haciendo alguna operación para cierto cártel, pero hay algo que le asusta más: A pesar de sus suposiciones el no puede aún definir para que cártel trabajamos (claro, esto sólo está pasando en su cabeza, lo puedo leer en su comportamiento), le incomoda demasiado que yo sea de Veracruz porque según su lógica por la situación geográfica lo más probable es que yo sea de un cartel rival, entonces la situación para el está delicada, cometió un error, está desarmado, nosotros somos 4 y cree que nosotros sí podríamos estar armados, ya que todos traemos al menos una bolsa o mochila, de hecho yo en ese momento traigo una mariconera terciada en el pecho, el tipo se siente acorralado, ya no sabe ni de quien cuidarse..

 

Todo esto lo estoy hablando a titulo personal, porque es mi percepción, ya que al estar él presente no hemos comentado nada entre los compañeros….

Yo en ese momento ya he calculado lo difícil y quizás peligroso de la situación, para los que me conocen saben que generalmente no soy nervioso (claro que a veces si me he puesto nervioso pero no es muy común en mí, hay gente que es demasiado nerviosa), la situación me pinta muy incómoda pero mantengo la calma, se que debo ser más inteligente que él en mi comportamiento y respuestas para evitar cualquier otra cosa.

Como era de esperarse, el sujeto tiene experiencia y empieza a recuperarse de la caída psicológica. Él se considera en peligro y sabe que mantenerse firme y “asustarnos” es su mejor chanse, comienza a hablar de su experiencia y de los contactos que tiene, entre otras cosas, se mira más firme pero yo sé que por dentro aún está quebradon, me pregunta directamente a mí si al menos estaba armado (la realidad es que en mi bolsa sólo traía mi pasaporte), pienso rápido y decido que en ese momento mi mejor carta se llama “incertidumbre”, no le doy una respuesta, simplemente le sonrió tranquilo y le guiño el ojo, el tipo vuelve a perder terreno pero yo soy consiente que mi carta puede ser de doble filo (las personas asustadas pueden hacer muchas cosas), así que lo tengo frente a mí a escasos 40 cm, incluso escucho su agitada respiración, me sigo manteniendo firme y tranquilo, pero me mantengo siempre alerta y sin darle la espalda, decido entonces que lo mejor en ese momento va a ser regresar al hostal, entonces voy a donde Luis y Edwin quienes están con la Rubia y sin darles detalles les comento que nos tenemos que ir ya, que es un poco urgente, ya sólo demoran unos minutos y nos disponemos a caminar y tomar un bus, en ese momento el sujeto ya nos sigue pero a una distancia de unos 10 metros, luego tomamos el bus, nos sentamos los 4 hasta atrás pero él se sienta hasta adelante, nos metemos al hostal y no lo volvemos a ver hasta el otro día, ya más tranquilo nos cuenta varias de sus anécdotas “trabajando”, nos dice que se veía que aún eramos inexpertos, que nos cuidáramos mucho, y un friego de “consejos” por más que lo negamos él se fue asegurando a muerte que nos movíamos en los mismos asuntos que él….

 

En el siguiente artículo ya después de varios días en San José, empezamos (más bien dicho empiezan los demás) a pensar en moverse de la ciudad para conocer más de Costa Rica, mis amigos no saben muy bien porque, pero a mi no me hace ni tantito chiste esa idea, aún no ha regresado Mafer a San José y conocerla a ella para mi es prioridad, yo no quiero moverme de la ciudad, voy a tener que empezar a tomar decisiones personales… ☹

 

 

 

 

 

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